Editoriales LA VANGUARDIA

Socialismo: Alternativa Nacional

Los argentinos terminamos un año difícil, pero no terrible.

Terribles fueron los años de la dictadura de la patria financiera.

Los gobiernos elegidos por el pueblo a nivel nacional, provincial y comunal recibieron una herencia dramática: la actividad productiva destruida y las finanzas públicas descalabradas.

Para modificar esta realidad hay que partir de ella. Partir de la realidad es partir de la verdad. Hay que decirle al pueblo la verdad, esto no se hizo ni en la campaña electoral ni durante este año. Continuamente se ha transitado y se transita el camino del facilismo. No hay conciencia de la gravedad de la crisis. El plan de la patria financiera atenta contra la Nación, creando la marginalidad humana y regional contraria a la integración y a la unidad nacional.

El aparato productivo está destrozado, las economías regionales quebradas, el interior abandonado. Esta realidad no puede modificarse con buenos deseos. Es necesario nacionalizar la banca. el comercio exterior, el mercado de cambios y las operaciones e seguro y reaseguro; es necesario concretar la unidad y la integración nacional a través de un Consejo Económico y Social multipartidario y multisectorial, que reemplace a un plan de pagos por un plan económico sobre el cual ha de ser posible la concertación nacional. Es necesario concretar un gabinete de unidad nacional siguiendo el ejemplo de madurez del proceso democrático uruguayo que ha comprendido que la nación se salva concertando y no polarizando. Es necesario concretar la participación institucional de los trabajadores en la administración de las empresas líderes para terminar con las prácticas especulativas. Estas son las alternativas concretas que ha planteado el socialismo durante un año.

Los argentinos debemos comprender que no podemos volver ni a 1976 ni a 1966, en otras palabras, ni al último gobierno radical.

En 1984 el país vive una gravisima emergencia nacional. Solo con un gran esfuerzo se podrá salir de ella, pero nunca se podrá salir hacia atrás, hacia el país del pasado, sino hacia adelante, hacia el país del futuro.

Los argentinos podemos salir, y saldremos. Saldremos con quienes todo lo hicieron, con los trabajadores y con los productores de la ciudad y del campo. Todos ellos van a afrontar la tarea de construir la Argentina futura, pero exigen una justicia pareja en materia de sacrificios. No pueden pesar iguales el ejecutivo, de coche y alma importados, y el hombre que trabaja o el hombre desocupado. No puede aplicarse una justicia de mercado, hace falta la aplicación clara de una justicia social que respete la integridad moral y material del hombre argentino.

Hay que hablarle claro al país, hay que confiar en la capacidad y en la posibilidad de los argentinos para salir adelante al margen de la usura internacional. No se puede quedar bien con el trabajador, el productor y el especulador al mismo tiempo. Esto es perder tiempo y desgartar la democracia como sistema de vida.

Hay que terminar con la herencia de la patria financiera, ella es contraria a la existencia de la Nación y a la vida democrática.

La unidad nacional, la tradición nacional, los derechos del hombre argentino a la salud, a la vivienda y a la cultura sólo pueden existir en la patria futura.

Después de un año queda claro que los viejos partidos no tienen soluciones nuevas, ni la decisión de aplicar los programas de Yrigoyen en 1916 y de Perón en 1945: el pueblo vive el drama de no ver ni un proyecto del gobierno ni un proyecto de la oposición.

Argentina para tener futuro, los trabajadores para tener pan, trabajo y libertad, los productores para saber que hacer, necesitan una alternativa. La alternativa ha de nacer del diálogo de todos los argentinos en democracia.

Ante el agotamiento del sistema dependiente, el socialismo que nació como alternativa para los trabajadores a fines del siglo pasado, es hoy la única alternativa posible para toda la Nación.

Ella es construida básicamente por la juventud y los trabajadores. Es una alternativa de futuro cierto, de paz, de libertad, de bienestar y de independencia nacional.