INTRODUCCIÓN

Este documento fue publicado en Octubre de 1966, a los 90 días de producido el golpe de Estado.

En él se reseña el accionar de la dictadura mercenaria en el campo laboral, en lo político, en lo ideológico y en lo económico, sintetizando ello la entrega de nuestro patrimonio económico y cultural en manos de los intereses extranjeros.

La realidad nefasta que deparó a Argentina el golpe mercenario, corroboró lo manifestado por el Movimiento Nacional Reformista en su acertado análisis del documento” En el Aniversario de la patria”.

Aquí se expresa el llamado heroico a la resistencia, a la lucha frontal sin claudicaciones y a la no negociación, como única alternativa revolucionaria frente a los mercenarios y avasalladores de turno.

Los noventa días transcurridos desde la instauración del actual elenco gobernante no dejan lugar a dudas en ningún sector de la población del País, de su carácter retrógrado, dogmático y de la adopción de formas políticas falangistas en su ordenamiento y actuación. En su quehacer ha demostrado palmariamente estar al servicio del privilegio nacional e internacional.

Es así como pretende continuar en forma acelerada la enajenación total del patrimonio nacional que ya había programado el equipo de Frondizi- Frigerio. Se enajenan las últimas empresas de DINIE, se pretende rematar nuestra flota fluvial, se planifica la entrega de los últimos yacimientos petroleros aún no cedidos a la voracidad del imperialismo y consecuentemente se planifica el desmembramiento de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Los puestos claves en materia energética son entregados a los tradicionales personeros de los monopolios eléctricos, como es el ingeniero Gotelli (consecuentemente personero de CHADE). Y es así como se ha aumentado el costo de la energía eléctrica a requerimiento del Banco Mundial y el precio de los combustibles obedeciendo a exigencias de las compañías privadas petroleras y los posibles nuevos inversionistas en esta materia.

La política económica se caracteriza por la inexistencia de un plan general, pero las medidas adoptadas aisladamente se han concretado en nuevas sangrías al presupuesto familiar de las grandes mayorías nacionales. Los convenios salariales se han fijado por debajo del aumento incesante del costo de la vida; la desorganización económica lleva al país al borde de una crisis de profundidad desconocida en las últimas tres décadas, con una paralización parcial de la producción industrial y con la marcada inminencia de una crisis agraria.

Es necesario remarcar el ataque implacable realizado al sistema cooperativo de créditos, que ha eliminado la competencia a la banca privada, la que, inmediatamente, ha aumentado en forma desorbitante las comisiones y plantea el aumento del interés bancario suprimiéndose, además, la única fuente de recursos crediticios para trabajadores, empleados y pequeños y medianos empresarios y comerciantes; sobre todos ellos caerá la usura.

La improvisación de este elenco integrado por falangistas, psicópatas y trepadores ha sido demostrada palmariamente por la irresponsabilidad con que se abordó el problema azucarero. El transcurso del tiempo demuestra la inexistencia de todo principio de solución en las”audaces” medidas adoptadas.

La política laboral, cuyo fracaso se manifiesta en el primer recambio del elenco ministerial (renuncia Tamborenea), se ha concretado en un aparente respeto a las organizaciones sindicales, en la medida en que se cree factible negociar con las mismas la entrega y la pasividad de la clase obrera. Pero en la imposibilidad de satisfacer las justas demandas salariales, el régimen se ha visto obligado a suprimir el derecho de huelga imponiendo el arbitraje obligatorio; ha intervenido a diversas organizaciones sindicales, ha suprimido la voz de los trabajadores de los organismos de previsión e intervenido el Consejo Asesor del Salario; medidas todas tendientes a anular la real participación de los trabajadores en defensa de sus legítimos intereses.

Al mismo tiempo continúa negociando activamente la realización del Congreso de la Central Obrera. Con ello persigue la obtención de una dirección dócil a su política, requisito indispensable para la posterior instauración de formas corporativas en el país, a los efectos de lograr los organismos necesarios para dotar al elenco gobernante de cierto aspecto de representatividad del que carece en la actualidad, y con la finalidad ulterior de imponer e incrementar su política de avasallamiento de los grandes sectores populares y de entrega de los recursos económicos del país.

En lo político, se ha pretendido desconocer la realidad política del país que, como tal, y al margen de su valoración, es la que nos ha deparado el desarrollo histórico de Argentina. El problema político del país no está determinado por la existencia de partidos políticos, sino por intereses de las grandes mayorías nacionales. La solución no radica en pretender negar la realidad, sino en modificar y perfeccionar esa realidad, tendiendo a la formación de organismos políticos que representen, auténticamente y sin claudicaciones, a los ideales e intereses de las grandes mayorías del país, en un marco de legalidad para todos y no precisamente de ilegalidad para cualquier pensamiento político.

El elenco gobernante pretende instaurarse en el país como oráculo y único vocero de los 22 millones de argentinos. Es el único que puede hablar de política; es el único que puede discernir sobre problemas educacionales; es el único que determina la política salarial; que fabrica leyes; que decreta la forma de la moralidad y que ni se atreve ni tiene capacidad para analizar sus causas. Además pretende convencer al mundo de que en Argentina, después de 150 años de vida política, ha surgido un elenco de iluminados que, andando en carroza y jugando al polo con el príncipe Felipe, solucionará los problemas económicos, sociales y políticos que existen en nuestro país.

El equipo gobernante, en lo ideológico, pretende ser el vocero del pensamiento” occidental y cristiano”y aun, por lo poco que informa nuestra prensa mercenaria, es dable comprobar que no representa ni el pensamiento occidental ni el pensamiento cristiano. A lo sumo, podría arrogarse la representación de los sectores más retrógrados de esa tendencia, cuyo posterior entroncamiento reside en la Península Ibérica. Y cuya realidad algunos psicópatas anhelan reiterar, olvidando que en el mundo han transcurrido varias décadas en las que los pueblos han comprobado que el más alto desarrollo que puede alcanzar un sistema como el de Franco, es el de poblar las playas de turistas y de alquilar bases militares al imperialismo.

Por otra parte, no podían resistir a la tentación largamente acariciada por los sectores más retrógrados y minoritarios de nuestra comunidad de asestar el anhelado zarpazo a la Universidad. En ella, las luchas incesantes de las masas estudiantiles habían logrado instaurar condiciones que le permitían emitir libremente su pensamiento y analizar los problemas que aquejan a nuestra comunidad y a los universitarios, por ser éstos parte de ella.

Evidentemente, quienes creen ser los únicos capacitados para opinar de política, de economía, de materia laboral y educacional, no podían tolerar la actividad de los universitarios argentinos; por ello, era necesario suprimir la participación de los estudiantes en el gobierno universitario y de ciertos sectores del cuerpo docente y de los egresados.

Los organismos estudiantiles deben, de acuerdo con su concepción, limitarse a editar los apuntes de los profesores de la complicidad, de la indignidad y de la corrupción.

Este gobierno no cuenta con el apoyo de ningún sector popular y auténticamente productor del país. La situación económica de la Nación le impide realizar la más mínima aproximación a una política aparentemente popular y nacional y al haber dado la espalda a los intereses populares, se entrega a los brazos del capital internacional, quien lo conducirá irremediablemente a su total derrota.

En 1966 es imposible intentar cualquier acción de gobierno sin contar con el apoyo de importantes sectores populares. Por ello la resistencia civil y la lucha deben librarse en forma presente y actual en el orden nacional, porque nos enfrentamos a un grupo de hombres que no tienen la posibilidad económica ni política de estabilizarse en el ejercicio del poder. La lucha de los universitarios debe ser solidaria con la de los demás sectores de la población y fundamentalmente con la de la clase trabajadora.

En lo específico, el Movimiento Universitario deberá luchar por mantener y acrecentar sus conquistas, sin entrar en negociaciones que tiendan a legalizar y a fortalecer el régimen opresor; no puede bajar su bandera activa de lucha en la medida en que no se garantice su absoluta libertad de reunión y expresión, la no adopción de medidas limitacionistas y la no aplicación de sanciones sobre los integrantes de cualquiera de los claustros universitarios.

El movimiento Estudiantil no puede legalizar ninguno de los objetivos de la reacción para la Universidad Nacional, entre los cuales se halla como lo demuestra lo actuado por las autoridades de la Universidad de Buenos Aires, la decapitación de los claustros y el cercenamiento de la libre expresión y actividad de los estudiantes. Antes de aceptar y legalizar la decapitación, es preferible ser decapitados en la lucha frontal contra el régimen, sus personeros y sus títeres mediocres, que, envenenados por la ambición característica de los seres inferiores, se han precipitado a aceptar los cargos vergonzosos de administradores, a recibir instrucciones semanales de organismos extra- universitarios y el papel de vulgares soplones.

Deben comprender que sobre estos puntos básicos el Movimiento estudiantil no está dispuesto a negociar, ni negociará.

El cuerpo docente, ante lo acontecido en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Buenos Aires y con el tratamiento de las renuncias, hace poco tiempo, en la Universidad Nacional de Tucumán, debe convencerse de la imposibilidad de la permanencia de auténticos profesores en las actuales estructuras universitarias, avasallada en sus instituciones y saqueadas vandálicamente por las fuerzas de asalto del régimen. El tiempo transcurrido, la reiteración de los atropellos físicos y morales al estudiantado y a los propios integrantes del cuerpo docente, y la escasa y total ausencia de lucha interna, demuestra el error de apreciación acerca de las reales posibilidades de lucha dentro de las actuales estructuras.

La historia de la Universidad Argentina demuestra palmariamente que, ante su avasallamiento, el peso de la lucha cae sobre las espaldas heroicas y generosas del estudiantado, que siempre ha estado presente y lo estará en esta oportunidad, en defensa de una auténtica cultura nacional y de las posibilidades culturales de su pueblo.

El MNR lucha con la juventud y con los sectores populares que defienden la existencia de normas que permitan la convivencia de los hombres y mujeres de Argentina, que defienden las posibilidades educacionales de las mayorías nacionales, que defiendes la soberanía nacional, territorial y económica.

La línea divisoria de la Argentina, de octubre de 1966, no pasa a través de los diversos sistemas de ideas o creencias filosóficas o religiosas; pasa por quienes creemos en la capacidad elaboradora y realizadora de nuestro pueblo para forjar el futuro de la Nación y aquellos otros, que entienden que los argentinos son incapaces de lograr sus propias soluciones y que éstas pueden ser alcanzadas al margen del pueblo, por una minoría en combinación con los intereses del capital internacional.

En el campo universitario estamos con quienes creen que hay que dar la lucha hoy y ahora contra el régimen que se pretende instaurar en la Universidad. Que no vale la pena y obedece a una apreciación irreal del proceso histórico del país replegarse en pos de una larga lucha contra enemigos cuya debilidad es manifiesta.

El Movimiento Estudiantil no puede legalizar su propia decapitación; los cuadros docentes no deben despoblarse de aquellos que pretendan en un futuro no tan lejano, no imprevisible, compartir la ardua tarea de forjar una Universidad verdaderamente nacional y popular.

Es fundamental en nuestra hora la clarificación y el intercambio masivo de ideas con los integrantes de todos los claustros universitarios, pero nadie puede sostener por lógica que este intercambio de ideas puede ser realizado por un Movimiento Estudiantil decapitado y que no enfrente decididamente su propio avasallamiento.

Nuestra lucha tiene como objetivo en el campo universitario, bregar con la mayoría estudiantil a cuyo lado estamos, por los objetivos mínimos enunciados, sin claudicación alguna. En el campo nacional bregar al lado de las mayorías populares para lograr un papel de actores en el quehacer nacional.

LA NEGOCIACION ES EL COMIENZO DE LA CLAUDICACION, ANTESALA DE LA DERROTA. EL ENFRENTAMIENTO JUSTO ES EL SENDERO DE LA VICTORIA, COMO LO HAN DEMOSTRADO LAS LUCHAS Y LOS RESULTADOS OBTENIDOS.

INTRODUCCIÓN

“Defensa o entrega” ubica a Argentina como país capitalista y dependiente, denunciando, en su desarrollo, a los personeros de la Historia de la entrega de nuestro patrimonio económico.

En ajustado análisis, se detalla la penetración de los capitales extranjeros en los rubros estratégicos de nuestra economía (petróleo, automotores, neumáticos, transporte fluvial, terrestre y aéreo) y el papel que jugaron, a favor de los intereses antinacionales, los agentes de los monopolios, como Frondizi, Frigerio, Alsogaray y el actual elenco mercenario.

Este documento, a la par de denunciar la entrega, rescata la defensa de los intereses de nuestra patria y de la soberanía nacional realizada, a lo largo de nuestra historia, por figuras que, como Tupac Amarú y Mosconi, cayeron en la defensa del patrimonio nacional; por los gobiernos populares que levantaron las banderas de la soberanía nacional, y por los miles de hombres y mujeres de las mayorías nacionales que, en Argentina se suman a diario en la lucha por la Liberación Nacional.

 

DEFENSA O ENTREGA. Octubre 1966

En nuestro pasado, la defensa de nuestras riquezas naturales y de los resortes económicos de la Nación eran sinónimos de patriotismo.

Hoy, para los agentes del extranjero que detentan el poder, la defensa del patrimonio nacional, la defensa de la soberanía nacional, constituyen actos de un terrorismo proscrito y perseguido por las fuerzas de la represión.

La larga prédica y el soborno de los monopolios internacionales, estrechamente vinculados a los sectores del privilegio nacional, culminan en 1958, cuando con descaro sin igual y sin antecedentes, desde las esferas oficiales se propaga a diario, que la felicidad, el bienestar y la soberanía de Argentina, serán posibles en la medida en que nuestro patrimonio sea entregado a manos extranjeras.

El elenco designado por los monopolios para hacerse cargo del país, a través del antipopular golpe de palacio.

El 28 de junio, ha planteado en forma reiterada su decisión de provocar un cambio de estructuras.

La realidad nacional nos demuestra una estructura dependiente del interés extranjero. El único cambio factible es estructurar un ordenamiento independiente de los diversos núcleos del imperialismo. Esto no será posible en la medida que el interés extranjero determine la composición de la producción y del comercio exterior. En forma fehaciente, las estadísticas demuestran que el alto porcentaje de la ganancia que se obtiene a través de todo nuestro proceso económico, es capitalizada por los monopolios internacionales y no por el país.

En síntesis, nuestro carácter colonial no deriva de la naturaleza de lo producido, sino de la dependencia.

Delincuentes económicos, políticos como Arturo Frondizi y Alvaro Alsogaray, han pretendido embaucar a la opinión pública, tratando de demostrar que la producción de petróleo es sinónimo de desarrollo; esta producción, como cualquier otra, tiende a un auténtico desarrollo cuando apuntala el ordenamiento económico Independiente del país afianzando el bienestar general del pueblo. Ello no ocurre cuando desarrolla la dependencia, cercena la soberanía y se traduce para las grandes mayorías populares, en carestía y desempleo. Las misérrimas condiciones de vida imperantes en el Kuwait y Venezuela, son ejemplos claros y concretos del “milagro petrolero”.

La labor del imperialismo en nuestro país se ha incrementado en forma vertiginosa en la última década. A través del monopolio que ejerce de los medios audiovisuales de comunicación, del chantaje, del soborno y de la persecución, lo producido en el país un estado de aparente aletargamiento, de confusión, que permite a sus agentes expresar y ejecutar desde la propia casa de gobierno, una acelerada planificación y entrega de aquellos resortes de la economía, que no habían tenido de tiempo de entregar aún el régimen de Frondizi- Frigerio.

La política del gobierno derrocado, que no convocó a los sectores populares para nacionalizar drásticamente el patrimonio entregado y expropiar al privilegio, determinó en definitiva la presente situación.

El pueblo, que contempló el triunfo de los grupos financieros internacionales a través del asalto a las cooperativas de crédito, la “solución” descabellada del problema del azúcar, la lluvia de aumentos, de licitaciones y subastas del patrimonio nacional, el “ordenamiento” portuario, es enfrentado hoy con el asalto a nuestro sistema ferroviario.}Los monopolios internacionales que dictan las medidas económicas en nuestro país, han logrado hábilmente que el complejo problema del transporte sea tratado a través de su prensa y de sus títeres, en forma unilateral y aparentemente desintegrada.

En Argentina, cualquier estudio del problema del transporte en la época de la supremacía absoluta del ferrocarril, ponía en descubierto al monopolio anglo- yanqui de nuestras comunicaciones que, a la vez, provocaba la deformación dl ordenamiento económico y e la localización de las fuentes de producción.

Como consecuencia de las modificaciones económicas y tecnológicas efectuadas en la metrópoli a raíz de la segunda guerra mundial y de las nuevas relaciones de fuerzas existentes entre los monopolios internacionales al final de la contienda, se generaron condiciones favorables para que le gobierno peronista nacionalizara nuestros ferrocarriles. De esta manera se cristalizó el anhelo de muchos argentinos que bregaron sin desmayos por la recuperación de nuestros ferrocarriles y que tuvieron en Raúl Scalabrini Ortiz a su máxima expresión.

En esta nueva situación los intereses extranjeros inician la planificación de nuevas formas de monopolio para el transporte argentino, que se acomodan a las nuevas radicaciones de capitales realizadas en los últimos decenios. En ese momento en el país, el imperialismo logra que se deje de lado el enfoque general del transporte y se comiencen a manejar, únicamente, puntos de vista parciales del problema.

El plan actual, que se iniciara con posterioridad a la segunda guerra mundial, es mucho más complejo y tiene como objetivo la monopolización de una serie de actividades básicas de nuestra economía y la paralela monopolización del sistema de transporte nacional.

Cada uno de los monopolios vinculados al plan de transporte, otorga jugosas ganancias al capital extranjero y obran como bombas de succión de divisas, en forma permanente y creciente. Al alcanzar su operativo de monopolizar íntegramente los transportes nacionales, garantizarán el control de un resorte esencial de la economía nacional.

Como consecuencia de este ambicioso plan del imperialismo, se incrementa la producción petrolera con características determinadas, la producción de automotores, la producción de neumáticos, la enajenación de SOMISA, la enajenación de Petroquímica, la enajenación de Aerolíneas, la enajenación definitiva de los servicios ferroviarios y la modificación del funcionamiento de los puertos, de acuerdo a las exigencias de los monopolios internacionales del transporte marítimo. Todo este vergonzante proceso lo vienen realizando, en nuestro país, en forma más o menos activa e incluso pasiva, los desgobiernos que se han sucedido desde 1930.

PETROLEO: La oligarquía terrateniente, ligada desde sus orígenes, a los monopolios extranjeros Jamás intentó medida alguna que condujera a nacionalizar las concesiones detentados por los grupos de la Standar Oil y  de la Royal Dutch Shell. Por el contrario, en el sendero de incrementar nuestra dependencia produjeron, compañías los acuerdos para fijar los precios de comercialización de los combustibles, a través de los cuales se privó a YPF de la función esencial de fiscalizar la ganancia de monopolios.

La historia de las nuevas concesiones se reinicia en marzo de 1955, al firmarse el contrato de la California (Standard Oil)

La autodenominada Revolución Libertadora inicia la modalidad de derogar las constituciones por decreto cayendo, conjuntamente con la constitución de 1949, su vital artículo 40 y anulado así, la gran valla constitucional que ilegalizaba la penetración imperialista en materia petrolera. Frondizi realiza concesiones de una extensión superlativamente mayor.

Illia ensaya la anulación de los contratos petroleros lesionando levemente a los monopolios, permitiendo su supervivencia y olvidando el proceso histórico que, en nuestro país, muestra la imposibilidad de la coexistencia de un gobierno constitucional con los monopolios extranjero.

El actual elenco gobernante concluye este sendero vergonzoso que se iniciara con el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen. Señala, como uno de sus postulados esenciales, la reparación de los leves daños sufridos por las compañías extranjeras y la concreción de nuevas y más extensas concesiones a los monopolios extranjeros.

Sombra y denigra la involución sufrida por los jefes de nuestras fuerzas armadas. El abismo que separa las figuras de un Mosconi a un Onganía, es el mismo que separa a nuestra soberanía del Vasallaje colonial.

Cada metro cuadrado de petróleo producido a través de los contratos, incrementa el déficit financiero encadenándonos al chantaje de la usura internacional, alejando las posibilidades del ejercicio de la plena soberanía e hiriendo de muerte todo intento de una estructuración económica autónoma.

A partir de 1930 se incrementó la presión de los monopolios petroleros. Justo se vio obligado a hablar bien de YPF; en 1955 se suscriben concesiones que traba el desarrollo de YPF; EN 1958 se le quita a YPF su autarquía y se la maneja con un delegado personal; en 1966 este invento de ministro del imperialismo que se llama Salimei, lleva al tradicional empleado de los monopolios ¿? Ver página 17. Último párrafo.

Energía y Combustible.  Gotelli propone el descuartizamiento de YPF en 4 empresas (Revista VISION, Vol.13, Pág. 49) tendiéndose a organizarlas como sociedades anónimas, a los efectos de facilitar su paulatina privatización.

Salimei se ha animado a decir, con relación a YPF, lo que nadie dijo: “Que tendrá una función subsidiaria “en la política petrolera (La Prensa 09-09-66). El mismo empleado de los monopolios comunicó al país una nueva conquista de las compañías extranjeras, al aumentar el precio de los combustibles líquidos en un 25 por ciento y del gas en un 38 por ciento(La Prensa 20-09-66)

La fobia del imperialismo por toda explotación nacional en petróleo, llega al extremo de ordenar a sus empleados que decreten la enajenación de la petroquímica, empresa perteneciente al grupo DINIE y con yacimientos en Comodoro Rivadavia. Esta empresa, sin apoyo oficial, demostró no ser deficitaria y, con vetustas maquinarias, descubrió en las inmediaciones de Comodoro un nuevo manto de petróleo de riqueza incalculable, a 1500 metros de profundidad; Rivadavia, este descubrimiento sólo había sido arteramente ocultado por las empresas extranjeras. El “delito” de producir y de descubrir un nuevo manto lo purgará con su subasta. Así lo han decretado las fuerzas de represión del imperialismo que ocupan el país (La Prensa 01-09-66, decreto 1232).

Contrariamente a la norma técnica que aconseja la integración de las empresas petroleras, YPF será descuartizada. El terrible procedimiento también fue seguido con Tupac Amarú, mas ello no evitó la derrota del colonialismo español y tampoco evitará hoy la derrota de los monopolios petroleros.

Fuera de las consecuencias específicas de esta política petrolera, es necesario señalar que, a medida que se afianza el plan del imperialismo para el transporte argentino, las consecuencias financieras negativas para la Nación se incrementarán.

AUTOMOTORES: A través de IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) el país se hallaba capacitado para iniciar su propia producción de automóviles y de camiones livianos. Empresa de larga experiencia contaba en su seno con el personal técnico necesario. Pese a ello como los capitales extranjeros necesitaban aplicar otra bomba de sección a nuestra economía, el 4 de octubre de 1954 se firma un acuerdo de radicación de capitales para la industria automotriz, con Kaiser (corporación de los EE.UU). En lo esencial, el acuerdo consiste en otorgar a esta empresa un crédito, por parte del Banco Industrial de 200 millones de pesos al cuatro por ciento anual amortizable en 10 años, y en permitirle además, importar sin carga aduanera 1.031 unidades de Kaiser Carabella, cuya venta le otorga una utilidad estimada en 100 millones de pesos. Estos 300 millones constituyen, aproximadamente, el 90 por ciento de la “radicación” del capital que efectúa Kaiser.

Esta “Inversión” señala el inicio del “desarrollo” de la industria automotriz en el país. Con Frondizi, el proceso adquiere vertiginosidad y las radicaciones superan la veintena de fábricas, constituyendo un impacto irracional dentro del desarrollo industrial del país y una realidad negativa en materia financiera. Lógicamente, todas las firmas reintegraron varias veces al exterior los pseudo- capitales importados y las que quisieron defraudaron al país en cifras multimillonarias en materia impositiva y de contrabando. Las sanciones fueron sufridas por los carritos ambulantes de la Costanera.

Además, el negocio del automóvil, símbolo de la irracionalidad y falsedad del desarrollo, trajo aparejada la radicación, durante su auge, de capitales extranjeros golondrinas, que financiaron las ventas de automotores cobrando usurarios intereses y se retiraron, oportunamente, con el capital y la usura capitalista. Estas son las “ventajas” financieras del desarrollo frondizista. Pero el propio sistema no es apto para admitir tanto disparate y las mayorías de las pseudo- fábricas languidecen y se preparan para su liquidación total, operándose, una vez más, el conocido proceso de concentración monopolista que permitirá subsistir simplemente a 4 o 5 grandes empresas.

El fenómeno traerá aparejado el cierre de innumerables industrias accesorias y los teóricos del desarrollo deberán señalar la redistribución del personal metalúrgico y de las inversiones realizadas en toda esa rama de la industria.

Este es el impacto de la industria automotriz con bases extranjeras en nuestra economía. En la medida en que se incremente el plan de seguir trasladando al transporte automotor las cargas del transporte ferroviario, la bomba succionará con mayor premura y nuestra dependencia financiera se incrementará.

NEUMÁTICOS: La industria del caucho no escapa a las reglas generales de dependencia que caracterizan nuestra economía. Los monopolios norteamericanos controlan la mayor parte de la producción; el 80 por ciento en 1957, a través de la Firestone, Good Year, U.S. Internacional S.A., Compañía Argentina de Neumáticos y la Fábrica Argentina de Alpargatas; en general, todas ellas subsidiarias de los grupos Morgan, Dupont y Ford. Como es lógico, sobre estas bases, el incremento de la producción agudiza nuestro problema financiero internacional y el desarrollo de la industria automotriz y del plan de la sustitución del transporte ferroviario por el automotor, incrementarán nuestro cuadro de dependencia.

SOMISA: Con relación a Somisa (Sociedad Mixta de Siderurgia Argentina), la operatoria es tradicional. El Estado, con su irracional plan de reducción del presupuesto, no le brindará apoyo financiero para su desarrollo y dependerá, por ende, del crédito de las entidades financieras internacionales que exigirán, como de costumbre, su privatización.

Los monopolios ya obtuvieron la forma de sociedad mixta para SOMISA que, al decir de Bielsa, es la forma jurídica a través de la cual las compañías privadas ponen por delante al Estado para realizar su rapiña.

Para ello, se articulará convenientemente y en forma acelerada al gran complejo de los monopolios que venimos analizando y que concluirá con idénticas consecuencias.

A esta gigantesca coordinación de los monopolios debe agregarse, en sus grandes renglones, la importación de maquinarias para caminos.

MAQUINAS PARA CAMINOS Y CEMENTOS: La importación de las mismas, cuya introducción resulta al imperialismo aún más ventajosa que su producción en el país, y el desarrollo de la industria del cemento, cuyo monopolio también ejercen los capitales americanos a través de la Compañía Argentina de Cemento Portland S.A, subsidiaria de la Lone Star Cement Corporation, Loma Negra y Coinor, entre otras, todas ellas ligadas a los mismos intereses, constituyen un fuerte “grupo de presión” que acaba de obtener un triunfo al amparo del elenco anti- argentino que ocupa la Casa Rosada.

Hace más de 10 años lograron evitar la instalación, por parte de DINIE, de la fábrica de Cemento “El Gigante”, que se proyectaba construir en San Juan, con una capacidad de 200.000 toneladas anuales en 1958 se quejaban de la instalación de una fábrica de cemento, perteneciente al grupo DINIE en Comodoro Rivadavia. Hoy lograron que Onganía la subaste (DEC. 1932 del 31-08-66).

Lógicamente la actividad de este monopolio depara y deparará las mismas consecuencias que los anteriores.

FLOTA FLUVIAL: Una política acorde con los intereses nacionales obliga a la realización de canalizaciones impostergables y a planificar la integración y desarrollo del sistema de comunicaciones fluviales.

En el mundo, los países de mayor alto grado de desarrollo han invertido cuantiosas sumas en la realización de estas obras (EE.UU, URSS, etc.) En Argentina, los agentes norteamericanos han hablado de la canalización ni de un metro de río, y planifican la subasta de nuestra ya arcaica y deficiente flota fluvial, a los efectos de dejar librada toda actividad en materia de transportes a los capitales extranjeros.

AEROLINAS ARGENTINAS: Esta empresa, que por su grado de desarrollo y eficiente constituye un orgullo para los argentinos e incluso, en alguna oportunidad, para algunos sectores de la Aeronáutica, no ha podido escapar a los nefastos objetivos del régimen. Para completar la obra que iniciara el Frondizismo, concediendo concesiones paralelas a las líneas e cabotaje de Aerolíneas Argentinas, el actual régimen plantea la transformación de la empresa en Sociedad Anónima, a los efectos de dar un status legal que facilite la posterior enajenación de las acciones por parte de los monopolios internacionales.

TRANSPORTE FERROVIARIO: Analizar el problema ferroviario ubicado en el “medio ambiente” determinado por las actividades económicas de los monopolios extranjeros que hemos reseñado, constituye la única forma de acercarse racionalmente al mismo.

Como consecuencia de los antecedentes expuestos, si los argentinos no aceleran la destrucción de los agentes de los monopolios, verán transitar, en corto lapso, por sus caminos, las flotillas del transporte automotor de capitales extranjeros, que liquidarán a todas las empresas nacionales que se dediquen al transporte terrestre y ejercerán de manera visible el monopolio efectivo del mismo.

La diferencia de hábito entre Arturo Frondizi y Juan Carlos Onganía, no logra disimular su característica ¿? De agentes de los monopolios internacionales. Por ello, como lo aseverábamos en un comienzo, la obra de uno es completada por el otro, y la devastación del sistema ferroviario iniciada por el primero, la pretende completar en forma vertiginosa el segundo.

Ningún país del mundo registra el antecedente de que se pretenda acompañar su desarrollo económico con el levantamiento de vías ferroviarias. Si en algún país, uno de los delincuentes económicos- políticos que actúan en nuestro medio, planteara la devastación de la red ferroviaria como requisito para el desarrollo, sería internado de inmediato en una casa de alienados o ejecutado como traidor.

Pero los argentinos tenemos que soportar, a diario, el ultraje de tener que escuchar estas aberraciones y de financiar la dilapidación de miles de millones de pesos, en propaganda justificativa de la entrega. Como si ello fuera poco, estamos condenados a la denigración constante de soportar, en el extranjero, la prédica de un agente del imperialismo como Alsogaray que, con su caradurez, parece que aspira a transformarse en un flagelo de la economía de las mayorías nacionales, ofreciendo continuamente en subasta sin base, el complejo de transporte más importante del país.

El Tte. Gral. J.C.Onganía representará, con alta eficiencia, todos estos intereses antinacionales cuando comunique, a los compañeros ferroviarios, las medidas conducentes a castrar definitivamente el transporte ferroviario nacional.

Las bases de discusión del problema ferroviario son ridículas, irreales e intrascendentes; son tan grotescas como atribuir las dificultades de un automóvil carente de motor, al mal estado de su pintura.

Si el país y los compañeros ferroviarios eligen ese campo de debate, caerán en la trampa que le tienden los personeros de los monopolios extranjeros.

Un país como el nuestro que produce más del 95 por ciento del material ferroviario, no puede tener problemas ferroviarios; lo que acontece, es que ha sido orientado permanentemente no por los intereses de Argentina, sino de los capitales extranjeros. Es así como fue liquidada la fábrica nacional de locomotoras FADES; como, agravando la situación de fábricas de capitales nacionales de materiales ferroviarios, se otorgó el monopolio de la producción al consorcio ítalo-yanqui FIAT-SOMECA y se procedió a comprar, a cualquier precio en el exterior, unidades que podrían ser producidas en el país. En este sentido, la última operación la realizó el archi calificado personero de los intereses antinacionales Alvaro Alsogaray, en el Japón, y cuenta firma extranjera ha querido realizar pingües negocios, ha encontrado ambiente en nuestros elencos de gobierno. Con esta conducción, que resulta ultrajante para la opinión pública nacional, los actuales personeros de los monopolios tratan de adjudicar el caos ferroviario a los reglamentos de trabajo, al número de personal, etc.

Los ferrocarriles del país necesitan ser reorganizados, como la economía toda, por argentinos. Toda reorganización efectuada por anti- argentinos reanudará en perjuicio de la economía de nuestro pueblo y en el agravamiento del desastre financiero de la nación.

Esta realidad económica, que hoy denunciamos, existe desde hace decenios en nuestro país, pero se ha incrementado vertiginosamente a través del accionar del actual elenco gobernante. Esto nos reafirma que la recuperación económica y auténticamente nacional de un país, jamás se ha operado bajo el manto de la represión a los sectores populares. El pueblo argentino vislumbrará, a corto plazo y con claridad, esta realidad que únicamente le depara carestía, represión y expoliación.

Convocamos, una vez más, a los estudiantes a los compañeros ferroviarios, a los trabajadores y a las grandes mayorías nacionales a no caer en la trampa del régimen y a dar la batalla en el único campo correcto: EL DE LA LIBERACIÓN NACIONAL.

INTRODUCCIÓN

Este documento fue presentado, por el Movimiento Nacional Reformista, al Consejo Federal de la federación Universitaria del Litoral y aprobado, en su seno, por amplia mayoría. Fue dado a publicidad el 1° de Julio de 1966, a escasos días de producido el golpe de estado que expoliara a las mayorías populares argentinas. Del presente documento rescatamos la clara y valerosa postura del movimiento estudiantil organizado qué, en momentos de confusión para el país, levantara por primera vez la revolucionaria bandera de la defensa insobornable de la soberanía popular.

El 28 de Junio de 1966, la realidad argentina es sacudida por un golpe de Estado; como en ocasiones anteriores, el mismo aparece como aparente salida a las situaciones críticas que se viven en el país. Para unos se avecinaban situaciones críticas de tipo electoral y para la gran mayoría del pueblo, situaciones críticas por lo agobiante del costo de la vida, por la brutal inflación que soporta, por la desintegración del gobierno, por la anarquía en que se vive traducida, eso sí, en carrera de mayor y mejor despojo del producto de su trabajo diario.

En muchas oportunidades el pueblo ha recibido por ello, con esperanza y expectativa, a los golpes militares. Esto configura un estado anímico popular ampliamente justificado, ya que la inmensa mayoría de los argentinos ambiciona solucionar los problemas del país y los de cada uno de los habitantes.

Pero no es menos cierto que a ese estado anímico, a ese conjunto de esperanzas que tiene el pueblo, ante cada golpe, se fue evaporando y brutalmente destrozando por el lenguaje de los hechos y las experiencias vividas, que han sido signadas por un recrudecimiento de los defectos pretendidamente superados por los golpes.

Estas consideraciones, lejos de pertenecer al campo de lo abstracto de la pura teoría, hunden sus raíces en las entrañas dolorosas de nuestra historia. Recordemos, si no, la esperanza producida ante la caída del viejo presidente Hipólito Yrigoyen, el continuismo que con Justo deparó Uriburu y la multitudinaria expresión de dolor que produjo la muerte de Yrigoyen; recordemos con detenimiento y valor, porque en Historia, lamentablemente, los mejores deseos no alteran la naturaleza precisa de los hechos.

Si la expectativa y la esperanza de la mayoría de la gente es justificable al influjo de las condiciones existentes en el país, no lo es en cambio la posición que adoptan las direcciones formales de los grandes sectores populares; ya que, siendo su responsabilidad, en extensión y en profundidad muy diferente, se han abocado a negociaciones cuyo objetivo real es mantenerse en sus sitiales.

Los golpes de estado y las auténticas revoluciones, constituyen hechos históricos con profundas diferencias.

Desde la época de Roma hasta nuestros días, la historia nos enseña que las revoluciones están signadas por la participación activa y ejecutora del grueso de la población; y que están dirigidas a modificar profundamente la tendencia de los medios de producción e incrementar, por ende, la participación popular en la distribución de la riqueza; esa es la enseñanza de los hechos históricos a lo largo de los milenios.

Otro tipo de movimiento que se produce en nuestros tiempos, tiene por objetivo fundamental el control del comercio exterior, el control de cambios, la nacionalización de los depósitos bancarios, la de los resortes principales de la economía del país (energía, petróleo, electricidad, transportes, comunicaciones, etc.), tendiendo con ella, a impedir la evasión de riqueza del país, a capitalizarlo mediante un auténtico ahorro nacional, desembocando, en síntesis, en una mayor participación de los sectores populares en la renta nacional. Se tiende, en consecuencia, a sustentar una política exterior soberana, ligada a las necesidades e intereses nacionales. Ejemplo de ello han sido países como Argelia, y algunos países de África.

Cualquiera sea el enfoque, lo cierto radica en la adopción de medidas que alteran profundamente la situación económica preexistente. Estas medidas van invariablemente ligadas a la participación activa y dirigente de las mayorías nacionales, expresadas en una u otra forma. Estamos en presencia, pues, de auténticos movimientos revolucionarios que, aunque no se denominen así, producen hechos revolucionarios que constituyen adelantos en la historia de los pueblos.

Los golpes de estado sólo modifican el elenco de hombres y las formas de gobierno, pero no alteran la realidad profunda del país, y, en consecuencia, los problemas subsisten y con el tiempo el pueblo aprecia que si situación real y la del país en nada mejoran. Es la experiencia vivida por los pueblos en la historia, es la experiencia vivida por las mujeres y hombres de Argentina, que ya comprenden que son ellos precisamente los que deben elaborar su posición ante los hechos actuales que vive el país. Lo harán eso sí, con la experiencia que les indica indiscutiblemente que no se puede hablar en el futuro argentino de “ORDEN”, sino empezamos imponiéndoselo al privilegio a través de cercenarlas profundamente sus anárquicos poderes.

Que no podemos hablar de MODERNIZAR al país sin superar los problemas de alimentación, vestido y educación de la mayoría de los sectores populares. Que no podemos hablar de AUTORIDAD como nación, mientras se siga decidiendo su futuro en base a la ayuda exterior. Que no se puede hablar de romper con ESTRUCTURAS ARCAICAS, sin definir con claridad las nuevas estructuras donde el latifundio sea destrozado y donde los beneficios de la renta nacional recaigan sobre el pueblo.

Que no se puede hablar de “NUEVA AURORA” en términos teóricos o como anhelo, sino ejecutando medidas que solucionen la situación económica y social del país. Es por ello que creemos también, que la expectativa de los nuevos hombres del gobierno, ya que muchos de ellos como Álvaro Alsogaray son de conocidas” inquietudes políticas y económicas”. ¿Quién ha olvidado ya el cierre de fábricas y la creciente desocupación de 1962 bajo su largo invierno?

El embate a las universidades, con el ataque y avasallamiento a su autonomía, configura un índice de todo proceso retrógrado ya que no está dirigido a posibilitar el acceso de crecientes sectores juveniles a las universidades, sino que persigue la supresión de la limitada democracia interna y la persecución del Movimiento Estudiantil por su constante accionar en defensa de los grandes objetivos populares.

Cabo en consecuencia al pueblo y a los estudiantes la defensa sin concesiones de sus organizaciones, fruto de largos años de lucha orientados al servicio del interés nacional y popular.

Por último, sí podremos hablar para Argentina de REVOLUCIÓN auténticamente nacional, cuando las mayorías nacionales protagonistas fundamentales de todo lo progresista y de avanzada en la historia, pasen a jugar su papel dirigente, elaborador y ejecutor, hasta ahora ausente en todos los golpes militares.

INTRODUCCIÓN

El presente material fue elaborado por el MNR en ocasión del aniversario de la patria y presentado al Consejo Nacional de Centros, realizado en la ciudad de Santa Fe el... de junio de 1966.

Este documento, que tan correctamente analizara la realidad existente en la Argentina en ese momento y que fuera ratificado por los lamentables sucesos del 28 de junio, no fue aceptado en dicho CNC por parte de quienes conducían transitoriamente la conducción de la Federación Universitaria Argentina y no comprendían ni interpretaban el proceso argentino.

Tenemos la convicción de estar en presencia de un documento de real valor histórico porque, con un acertado análisis de nuestra realidad, ubica claramente y denuncia el accionar de los enemigos de nuestro pueblo y marca el camino de la Liberación Nacional Argentina.

A 150 años de la proclamación de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata de la metrópoli española, las grandes mayorías nacionales se ven enfrentadas con la actual situación económica, social y política de la República.

La característica fundamental de la actual situación nacional es la pretensión del imperialismo norteamericano de reducir a la Argentina al estado absoluto de colonia.

Mientras en lo económico, los intereses de la oligarquía vacuna y del gran capital empresario dependiente coinciden con los planes del imperialismo, en lo político, diversas fuerzas, encabezadas por el MID (Frondizi- Frigerio) aspiran a estructurar el aparato apto para consumar el total sojuzgamiento de la soberanía nacional.

Estos traidores son los enemigos del pueblo argentino. Estos chacales del imperialismo han favorecido y favorecen el ultraje constante a la soberanía nacional.

En esta tarea no se dan tregua, son de público conocimiento, las constantes entrevistas, la recepción de instrucciones del embajador norteamericano en Buenos Aires y la apología del general Onganía eje de la acción del pentágono en América Latina, columna dorsal de la constitución de las fuerzas represivas interamericanas, figura de reserva del imperialismo, realizada por estos comisionistas del capital imperial, a través de Gómez Machado en el Parlamento y Schamis en la última convención metropolitana.

Mientras estos lacayos realizan en el país la tarea de ablandamiento, los “gerentes de la empresa” se mueven vertiginosamente negociando nuevas concesiones del patrimonio nacional a cambio del apoyo del imperialismo. Esta es la motivación del publicitado viaje del Arturo Frondizi a Italia y de sus relaciones con la Reunión del Siglo XX que, financiada por el capital norteamericano (Fundación Ford), se realizó en Lima a los efectos de recibir las instrucciones del Subsecretario de Estado para los asuntos Latinoamericanos, Lincoln Gordon, Idéntica motivación tiene el viaje que efectuara a los EE.UU, Silvestre Begnis, candidato del imperialismo a la gobernación de la Provincia de Santa Fe, invitado por el Departamento de Estado.

El Gobierno Nacional enfrenta esta realidad con concesiones crecientes y la sumisión cada vez mayor a las exigencias del imperialismo norteamericano. Su composición le imposibilita expropiar al privilegio de la clase dominante y enfrentar al imperialismo.

Es por ello que renegocia los contratos petroleros en vez de monopolizar la exploración, explotación, industrialización y comercialización del petróleo; que pacta con el Fondo Monetario Internacional y con el Club de París; vota la Ley 11.729, y que a los problemas de estructura económica que hacen crisis en Tucumán, como anticipo de lo que le espera al país en el sendero de la entrega y de las concesiones, los enfrenta con la intervención que nada solucionará y no con la correcta expropiación de la oligarquía azucarera y con el aumento del infra-consumo de azúcar por parte de las grandes mayorías nacional.

Su política nacional está signada por la dependencia a los más bochornosos intereses del imperialismo, respaldándolo en su lucha agresiva contra la liberación de los pueblos del Asia e intercambiando condecoraciones y donaciones con los payasos Cao Ky y Chang Kai Shek, ruta diplomática iniciada por el general Onganía.

El comunicado oficial, emitido al término de la última reunión del Gabinete Nacional constituye una concesión elegante a la intimación realizada por los secuaces del ejecutivo Mc Namara, y lo profundiza en consecuencia el camino de las concesiones en el orden interno que se irán acrecentando a medida que se aproximen los actos eleccionarios del 1967.

El gorilaje histérico no haya solución política para la República a través de una década de gobierno. Es que olvidan que no existe solución política sin solución económica. Sus intereses creados les impiden abordar éstas y entran a soñar como último recurso de su mente, que es un reflejo de los estertores de un sistema, en burda “salida institucional” brasileña.

Es por ello que un consumado vocero del imperialismo y del gorilaje se permite “tantear” a la opinión pública con la publicación de un programa inspirado en los desvaríos de Castello Blanco. Este programa que es síntesis del “nazismo democrático”, encierra las más aberrantes negaciones de todo ideal de liberación y democracia. Triunviros que no representan a nadie se dan la tarea de designar presidente por una década; se proscribe el pensamiento político de los hombres y mujeres de Argentina y se instituye la muerte civil y la expatriación, como se practica a diario en la República hermana del Brasil.

A la luz de estos devaneos desesperados, debemos marcar ante el pueblo, una vez más, la imposibilidad de la subsistencia de los intereses del imperialismo y del gran capital dentro de normas democráticas de vida. Estos intereses necesitan en su voracidad el sojuzgamiento de las grandes mayorías nacionales, y para ello deben adulterar, tergiversar y negar los sistemas de vida auténticamente democráticos.

En la medida en que el gobierno avance en el camino de las concesiones, incrementará su debilidad. Este camino ya fue recorrido vertiginosamente por Arturo Frondizi.

La única fuerza de un gobierno reside en el auténtico respaldo popular y esto se da cuando se ejerce una política económica que cercena al privilegio, una política social que reivindica a la clase trabajadora y a los grandes sectores de la clase media y una política exterior independiente que debe detentar todo país soberano.

A este cuadro “se enfrenta” una oposición política lamentable que se nutre en los mismos intereses creados y que actúa en la medida de no afectar sus posibilidades futuras con el imperialismo. Esos son los matices que caracterizan a nuestro Parlamente, del cual los intereses populares se hallan ausentes.

Esta es la dramática situación que vive el sistema, no el país a 150 años de su independencia, el país se halla en los talleres, en el surco, en las plantaciones. El país se halla en las aulas de las escuelas y de las Universidades Nacionales y ese país avanza, experimenta, estudia, se organiza, progresa y se aproxima a la meta de su triunfo definitivo e irreversible.

Es por ello que la clase obrera argentina, promotora esencial de nuestra liberación nacional, avanza en sus concepciones y en sus exigencias ante el régimen. Es por ello que la juventud y la docencia han dado y dan un debate sobre el presupuesto nacional, de una profundidad y un alcance sin antecedentes en nuestra historia. Es que ya no resulta factible reducir los fondos dedicados a la Educación y a la Salud Pública en forma impune, para trasladarlos a la represión.

Históricamente el proceso ofrece una única posibilidad de desarrollo, en momentos en que el sistema produce sus últimos estertores agónicos y las generaciones juveniles de trabajadores y estudiantes constituyen el futuro innegable de la República. El futuro nos pertenece y en este aniversario de la Patria convocamos a todas las fuerzas populares a elaborar en forma conjunta ese futuro, en lucha decidida y abierta contra el privilegio y el imperialismo.

Esta lucha debe caracterizarse por su método correcto y librarse en extensión y profundidad. En extensión, convocando a los amplios sectores de la población nacional, y en profundidad, estudiando y elaborando soluciones que el futuro de la Argentina soberana exige.

Titánica será la lucha, pero debemos librarla, inspirados en la titánica labor que realizaron los pro-hombres de nuestra nacionalidad. Titánica ha sido la tarea de construir un país con aldeas, pampas y esteros. Titánica fue la epopeya sanmartiniana de vencer a la naturaleza y a los opresores para liberar medio continente. Titánica fue la tarea de ese héroe auténticamente nuestro Martín Güemes que, como tantos otros, paró a punta de lanza y en la guerrilla, al opresor. Titánica ha sido y es la vida de millones de argentinos que pueblan el lejano Sur, los mensú, los leñadores de los obrajes y los trabajadores que se alojan en las villas miserias; todos ellos han vivido y viven en condiciones infra-humanas. Su suerte, su salud y su cultura no preocupan a los voceros del imperialismo y del privilegio, pero preocupan a la juventud que debe encarar un futura sin expoliación del hombre por el hombre y de los pueblos por el capital.

Titánica fue la tarea de un Moreno, elaborador de una independencia sin concesiones. Titánica, en consecuencia, será nuestra lucha, mas no por ello será menos trascendente y definitivo nuestro triunfo. Convocamos a participar en ella a todos aquellos que aspiran a una Argentina donde la vida, la salud, la educación y la libertad del hombre sean los objetivos fundamentales del trabajo de la comunidad.

Primero:    

Celebrar a todo nivel, profundizar la comprensión y la realización de nuestra concepción tanto dentro como fuera de la organización. Hoy asumimos la grave responsabilidad de intentar penetrar fuertemente en el proceso histórico nacional. Para ello creo propicio en esta oportunidad, recordar a todos los integrantes de la Junta de Coordinación Nacional, a todos los integrantes de las Juntas Regionales, a todos los integrantes de los diversos frentes, a todos los responsables de los diversos grupos de trabajo, en definitiva, a todos los integrantes del Movimiento Nacional Reformista, diversas directivas que hacen a los métodos de trabajo e información, tomadas de grandes conductores de la Revolución Mundial y adaptadas por nosotros a nuestras necesidades y a nuestra realidad.

El responsable político de una Junta o los responsables de cualquier frente de trabajo deben saber actuar como un buen jefe de familia campesina. Un jefe de familia campesina tiene el deber de organizar la subsistencia y el desarrollo de su grupo familiar, debe prever las labores necesarias para la defensa de sus integrantes de los ataques del medio, debe prever el desarrollo formativo de cada uno de sus integrantes, debe prever en definitiva, todas las necesidades de cada uno de ellos, y como objetivo, debe llevar a que este núcleo familiar cumpla los objetivos sobre el medio, obteniendo un mayor bienestar y los mayores niveles de vida. El responsable debe actuar en forma tal de posibilitar la mayor realización orgánica y efectiva del trabajo político que le toca conducir.

Cada cuerpo de dirección tiene un número determinado de integrantes. Por cierto, no es fácil dirigir bien a este número de integrantes. Cada Junta o fren­te de trabajo dirige actualmente una vasta región y asume en consecuencia tareas múltiples, en realidad, muy pesadas. Dirigir no significa tan sólo decidir la orientación general y las medidas políticas específicas, sino también establecer los métodos de trabajo correctos. Para cumplir sus tareas de dirección, el responsable de una Junta o de un frente de trabajo debe apoyarse en los hombres que lo integran y hacerlos desempeñar plenamente su papel.

Para ser un buen responsable es necesario estudiar e investigar lo mejor posible. Al responsable le será difícil dirigir a los integrantes de la Junta o los frentes de trabajo si no se preocupa de realizar una labor de propaganda y organización entre ellos, si no sabe mantener buenas relaciones con los miembros de la Junta ni estudia cómo conducir con éxito las reuniones. Si los integrantes no marchan al compás, que ni piense en poder dirigir a millones de hombres y mujeres en el combate contra los mercenarios, contra el imperialismo, por la construcción de una Argentina libre e independiente. Las relaciones entre el responsable y los miembros de las Juntas se fundan sobre el principio de que la minoría debe someterse a la mayoría y, por lo tanto, difieren de las relaciones entre un jefe de familia y sus integrantes.         

 

Segundo:         

Colocar los problemas sobre la mesa. Esto lo deben hacer no sólo los res­ponsables, sino también los miembros de toda la Junta y los miembros de todo frente de trabajo. No se debe hablar a espaldas de la gente. Cuando surge algún problema hay que celebrar una reunión, colocar el problema sobre la mesa para discutirlo y tomar decisiones, el problema quedará resuelto. Si existen problemas y no se colocan sobre la mesa, permanecerán sin resolver por largo tiempo y hasta seguirán pendientes durante años. Entre el responsable y los miembros de la Junta debe haber mutua comprensión. No hay nada más importantes que la comprensión el apoyo y la amistad entre el responsable y los miembros de la Junta, dentro de la Junta de Coordinación Nacional y las Juntas Regionales, así como entre las Juntas Regionales y diferentes frentes de trabajo. En el pasado se prestó po­ca atención a este punto, pero desde los últimos tiempos se han logrado gran­des progresos en este sentido y se han fortalecido considerablemente los lazos de amistad y de unidad. En adelante debemos continuar prestando constante atención a este punto.

 

Tercero:           

Intercambiar informaciones. Esto quiere decir que los miembros de una Junta del Movimiento deben mantenerse mutuamente informados e intercambiar opiniones sobre los asuntos que hayan llegado a su conocimiento. Esto es de gran importancia para lograr un lenguaje común. Algunos de nuestros cuadros de alto rango no tenían un lenguaje común ni siquiera sobre los problemas teóricos fundamentales del marxismo-leninismo, porque no habían estudiado lo suficiente. Hoy hay mayor comunidad de lenguaje en el Movimiento, pero el problema aún no está resuelto del todo.

Pero por sobre todas las cosas, es necesario comprender que para lograr un lenguaje común existe un requisito indispensable, el estudio colectivo de los materiales del Movimiento.

 

Cuarto:              

Consultar a los subordinados sobre lo que no se comprenda o no se conoz­ca, y no expresar con ligereza aprobación o desaprobación. Algunos documentos, después de redactados no se expiden, sino que se retienen por un tiempo, precisamente porque en ellos aún quedan problemas por aclarar y es necesario consultar primero a los niveles inferiores. Nunca debemos fingir lo que no sabemos, “no hay que sentir vergüenza de consultar a los de abajo”, sino saber prestar oído a las opiniones de los cuadros de los niveles inferiores. Hay que ser alumno antes de ser maestro, hay que consultar a los cuadros de abajo antes de dar órdenes. Así lo deben hacer, al tratar los problemas, todos los equipos de trabajo de la Junta de Coordinación Nacional y de las Juntas Regionales y todos los responsables del Movimiento excepto en caso de urgencia o cuando los asuntos estén ya claros. Lejos de disminuir su prestigio, eso sólo puede elevarlo. Cuando nuestras decisiones incluyen las opiniones de los cuadros de todos los niveles, es natural que estos las apoyen. Lo que dicen los cuadros inferiores puede ser correcto y puedo no serlo, es preciso analizarlo, debemos escuchar las opiniones de todos y actuar en concordancia. Si la dirección de la Junta de Coordinación Nacional es justa y correcta, se debe principalmente a que sintetiza los materiales, los informes y las opiniones justas que le llegan de las diferentes Regionales. A la Junta de Coordinación Nacional le sería difícil dar órdenes justas si los diferentes cuadros no le proporcionaran materia­les ni le expusieran sus opiniones. Hay que escuchar todas las opiniones aunque estén equivocadas, y es erróneo no escucharlas en absoluto, sin embargo en vez de seguirlas hay que criticarlas,

 

Quinto:              

Aprender a “tocar el piano”. Al tocar el piano hay que mover los diez dedos no hay que mover sólo alguno, dejando inmóviles los otros. No obstante, si pulsamos el teclado con los diez dedos a la vez, no se producirá melodía alguna. Para producir buena música, los diez dedos deben moverse de manera rítmica y coordinada. Las Juntas y los frentes de trabajo deben asir firmemente la ta­rea central y, al mismo tiempo desplegar en torno de ésta el trabajo en otros terrenos. En la actualidad tenemos que preocuparnos de muchos campos, debemos atender el trabajo en todas las regionales, en todos los frentes de trabajo y no debemos fijar nuestra atención únicamente en algunos problemas, dejando de lado los demás. Donde quiera que haya un problema, tenemos que pulsar la tecla correspondiente: éste es un método que debemos dominar. Algunos tocan bien el piano y otros mal, y hay una gran diferencia entre las melodías que producen unos y otros; los compañeros de las Juntas y frentes deben aprender a tocar bien el piano.

 

Sexto:                

“Asir firmemente”. Es decir, las Juntas y los frentes de trabajo no sólo deben asir sus tareas principales, sino que deben “asir firmemente”. Se puede empuñar algo cuando se lo agarra firmemente, sin aflojar en lo más mínimo. Asir, pero no firmemente, es lo mismo que no asir. Naturalmente no se puede empuñar nada con la mano abierta. Tampoco se empuña nada, cuando se cierra la mano como para tomar algo, sin apretarla con firmeza. Algunos de nuestros compañeros toman en sus manos las tareas principales, pero no lo hacen en forma firme y, por eso no pueden realizar un buen trabajo. No asir, no se puede; asir sin firmeza, tampoco se puede.

 

Séptimo:          

“Tener las cifras en la cabeza”. Es decir, debemos prestar atención al aspecto cuantitativo de una situación o problema y hacer un análisis fundamental de las cantidades. Creemos que la cantidad de estudiantes garantizará el nivel de la calidad. La calidad con desarrollo sostenido surge únicamente de la cantidad.

Hasta la fecha, muchos de nuestros compañeros aun no comprenden que deben prestar atención al aspecto cuantitativo de las cosas: las estadísticas básicas, los principales porcentajes y los límites cuantitativos que determinan la calidad de las cosas. No tienen “las cifras en la cabeza” y, en consecuencia, no pueden evitar errores. Por ejemplo al llevar a cabo la movilización de las masas es esencial saber cifras, como los porcentajes de la población que representan respectivamente las diversas agrupaciones políticas, los diversos sindicatos y las diversas organizaciones de masas; por eso, sólo sobre esa base podemos formular una política correcta. A quiénes llamar hoy aliados o agentes del imperialismo, a quién llamar mercenario, a quién considerar un aliado para el gran Frente Nacional que luche por la independencia y liber­tad argentinas, aquí es preciso establecer un límite también cuantitativo. En todo movimiento de masas, debemos hacer una investigación y un análisis básicos del número de los partidarios activos, de los opositores y de los que mantienen una posición intermedia, y no tomar decisiones sin fundamento y de manera subjetiva.

 

Octavo:             

“Bando a la población”. Hay que anunciar con anticipación las reuniones, esto es como colocar un bando a la población, para que todo el mundo sepa qué se va a discutir y qué problemas se van a resolver y pueda prepararse con tiempo. En algunos lugares, se convocan reuniones de cuadros sin tener listos de antemano los informes y los proyectos de resoluciones, y se los improvisa, mal que bien, cuando ya han llegado los participantes, esto recuerda el dicho: “han llegado las tropas y los caballos, pero no están listos los víveres y los forrajes”. Eso no es bueno. No hay que apresurarse a convocar reuniones si no están bien preparadas.

 

Noveno:            

Menos pero mejores tropas y una administración más simple”. Charlas, discursos, artículos y resoluciones, todo debe ser conciso e ir al grano. Del mis­mo modo, las reuniones no deben ser demasiado largas.

 

Décimo:            

Prestar atención a la unión en el trabajo con los compañeros cuyas opiniones difieren de las de ustedes. Hay que tener presente este principio tanto en las Juntas como en los frentes de trabajo. Esto también se aplica a nuestras reuniones con las personas no pertenecientes al Movimiento. Hemos venido desde to­dos los rincones del país y debemos saber unirnos en el trabajo no sólo con los compañeros que compartan nuestras opiniones, sino también con los que mantienen opiniones diferentes. Entre nosotros hay también quienes han cometido errores, graves, no debemos tenerlos entre ojos, sino estar dispuestos a trabajar con ellos.

 

Undécimo:      

“Guardarse de la arrogancia”. Este es un problema de principios para todo dirigente y, también una importante condición para mantener la unidad. Ni siquiera los que han cometido errores graves y han logrado grandes éxitos en su trabajo. Debemos mantener nuestro estilo de vida sencillo y de lucha dura, así como cerrar el paso a la adulación y a los elogios exagerados.

 

Duodécimo:   

Trazar dos líneas divisorias. Primero, entre la Revolución y la Contra revolución. Algunos no saben que deben trazar esta línea divisoria. Por ejemplo, cuando se combate a los partidos burgueses, hablan de todos ellos como si en ninguno hubiera nada bueno, y no hacen la comparación de los que son personeros y representantes del imperialismo y de los que simplemente representan a sus clases, clase media o burócratas sindicales. Cometen así un error fundamental. Segundo, entre las filas de la Revolución es necesario hacer una clara distinción entro lo justo y lo erróneo, entre los éxitos y las deficiencias, y, además, poner en claro cuál de los dos aspectos es el principal y cuál es secundario. Por ejemplo, representan los éxitos el 30% o el 70%. No está bien subestimarlos, tampoco está bien exagerarlos. Hay que evaluar en forma global el trabajo de una persona y es­tablecer si sus éxitos representan el 30% y sus errores el 70%, o a la inversa, si los éxitos llegan al 70%, el trabajo de dicha persona debe ser aprobado en lo esencial. Sería enteramente falso considerar los errores como lo principal cuando en realidad lo constituyen los éxitos.

Al examinar los problemas no debemos olvidarnos jamás de trazar esas dos líneas divisorias: entre la Revolución y la Contra revolución, entre los éxitos y las deficiencias. Si tenemos presentes estas dos líneas divisorias, las cosas marcharán bien; de otro modo confundiremos la naturaleza de los problemas. Desde luego, establecer bien estas dos líneas requiere estudio y análisis cuidadosos. Debemos adoptar una actitud de análisis y estudio hacia cada persona y cada cuestión.

Nosotros pensamos que las Juntas Regionales, que las Juntas específicas, que los frentes de partido, que las Juntas de barrio, etc., sólo pueden realizar bien su labor si aplican los métodos arriba mencionados. Además de conducir bien las reuniones del Movimiento, es de suma importancia que las Juntas del Movimiento en todos los niveles realicen bien su trabajo de dirección. Debemos esforzarnos por estudiar y perfeccionar los métodos de trabajo, a fin de elevar más el nivel de dirección de las Juntas de nuestro Movimiento.

 

Decimotercero:           

Acerca de la información. Con el objeto de que la Junta de Coordinación Na­cional obtenga informaciones a tiempo y pueda así ayudar a todas las Regionales, antes o después de tal o cual medida a tomar y a fin de evitar errores, de modo que se logren victorias aún mayores en nuestra tarea de constituir el FRENTE DEL PUEBLO por una Argentina libre o independiente, creemos necesario tender a partir de este momento hacia el logro de los siguientes sistemas de informes:

Al responsable de cada Regional, al responsable de cada Junta Especial, al responsable de cada frente de trabajo, al responsable de cada grupo le incumbe la responsabilidad de presentar cada mes a la Junta de Coordinación Nacional y a su responsable político, un informe general. El informe debe abarcar las actividades políticas, gremiales, de la consolidación del Frente del Pueblo, de la economía, de la propaganda y la cultura, problemas y tendencias que hayan surgido de estas actividades y los métodos para su solución. Cada informe deberá ser concreto y conciso, excepto en casos especiales. El informe debe ser limitado en lo esencial y escrito en estilo conciso, señalar los problemas o bien los puntos de controversia. Debe ser escrito y girado a comienzo de cada mes. Este será el informe regular con solicitud de instrucciones que el secretario de cada Regional de cada Junta, de cada frente, de cada grupo, somete, bajo su responsabilidad, a la Junta de Coordinación Nacional y a su responsable político. Cuando el responsable de un organismo se encuentra incapacitado por razones personales o de ausencia de realizar este informe, debe designar a alguien para que oportunamente lo haga, pero lo esencial es que mensualmente deben estar en poder de la Junta de Coordinación Nacional los informes de todas las organizaciones del Movimiento.

Establecemos este sistema de informes sobre cuestiones de la política del Movimiento, informes regulares y generales con solicitud de instrucciones, porque luego de haber adoptado el camino del Frente del Pueblo por la lucha de la libertad e independencia de Argentina, no todos los compañeros tienen idea correcta acerca de la dimensión de esta tarea, que debe ser enfocada con la mayor precisión y la mayor coincidencia en todo el país; un contacto mal realizado, un trabajo mal realizado, puede fraccionar, alterar e inutilizar nuestro trabajo muy seriamente y durante mucho tiempo, por eso es que todos deben comprender la necesidad e importancia de presentar informes a la Junta de Coordinación Nacional y de pedirle instrucciones antes o después de tomar tal o cual medida. A raíz de todo esto, la Junta de Coordinación Nacional no tiene en claro, no tiene suficientemente en claro sus actividades y medidas políticas importantes, y, por lo tanto, han ocurrido situaciones irremediables o difíciles de remediar, o situaciones que deben subsanarse, pero que ya han causado deterioro o pérdida del trabajo realizado con gran sacrificio; a partir de este momento, en donde intentamos penetrar profundamente, cuantitativa y cualitativamente en el proceso nacional, las Juntas, las diversas regionales en todos los niveles, tienen que corregir el mal hábito de no pedir instrucciones previas a nivel de la Junta de Coordinación Nacional, ni presentarle informes posteriores. Los equipos técnicos y secretarías, como órganos designados por la Junta de Coordinación Nacional o por las Juntas Regionales para llevar a cabo en su nombre las tareas que se le confían, deben mantener con estas o con aquellas el contacto más estrecho posible. De la misma manera, las Juntas Regionales deben mantenerse en estrecho contacto con la Junta de Coordinación Nacional. Ahora que nuestra tarea ha entrado en un nuevo y complejo período, es imprescindible fortalecer estos contactos y esta coordinación. Debemos remediar lo reducido de nuestras fuerzas ante la magnitud de la tarea emprendida en base a una unidad y coordinación excepcionales que nos permitan la utilización al máximo de los sacrificios de todos los integrantes del Movimiento.

Al comenzar hace ya tiempo nuestra tarea y nuestra coordinación en el Movimiento, pensamos que estas disposiciones, este método de trabajo, no podía ser realizado por una falta de comprensión, por una falta de formación, por una falta de maduración en todos nosotros. El tiempo ha avanzado, nuestro estudio, nuestra coordinación, nuestro método de trabajo y elaboración colectiva han permiti­do ir señalando el derrotero que nuestro pueblo debía tomar para enfrentar a los agresores y a los mercenarios que aquí le sirven, es necesario hoy tener en claro que toda la justeza de organización en materia de coordinación, de discipli­na, de seguridad, es esencial para los éxitos de nuestra línea política y para la seguridad personal del Movimiento, de cada uno de sus integrantes. Quien así no lo entienda, deberá ser reemplazado en la tarea porque no podemos dejar en manos de la desorganización, de la irresponsabilidad, ni la suerte del Movimiento ni la de sus integrantes.

 

MOVIMIENTO NACIONAL REFORMISTA (MNR)